Rafael Carrera, fundador da Asociación de Traídas de Auga Coxapo, advertiu na Conferencia Internacional Acowas-EU 2025 da necesidade de “cultivar a auga” para garantir a vida no planeta. O encontro, celebrado no Teatro Principal de Pontevedra, reuniu expertos de Galicia, Austria, Irlanda, Finlandia e Dinamarca, así como representantes institucionais, para analizar a xestión comunitaria da auga potable no rural e compartir boas prácticas.
Os participantes salientaron que a auga é un ben común estratéxico, cuxo coidado require educación, prevención e políticas que protexan as captacións rurais. Exemplos doutros países amosan técnicas como bosques filtrantes, protección dos acuíferos e tratamentos alternativos ao cloro —ozono, raios UV— para garantir calidade sen danar a saúde.
Carrera destacou que en Galicia a orografía complexa, a dispersión poboacional e o abandono do monte dificultan unha xestión sostible. Defendeu recuperar prácticas tradicionais, plantar árbores autóctonos e limpar o sotobosque, evitando especies invasoras e normas que limiten o saber da xente do rural. A prevención fronte á contaminación e aos incendios, xunto coa colaboración das comunidades, é clave para preservar as fontes limpas que abastecen as cidades.
Abogan por «fuentes limpias» en lugar de cloro
Mientras en Galicia, las depuradoras ejercen una función primordial donde el uso de cloro está a la orden del día. Otros países usan sistemas con menor impacto negativo para la salud en la limpieza de sus aguas para que sean aptas para el consumo humano. Los austriacos, que detectaron bacterias E. coli y virus de hepatitis A en algunas de sus aguas, solo usan la cloración «en casos estrictamente necesarios». En su lugar emplean la ozonización en piscinas e industria alimentaria. Y tratamiento con rayos UV de 254 nanómetros para la consumible. «La lámpara UV solo se cambia cada 10.000 horas y cuesta 10 céntimos de euro el kilovatio. Es una forma muy barata para proteger nuestro agua», afirmaba el experto austriaco.
«Hoy en día el agua es un asunto muy importante en Dinamarca. No usamos cloro, ni ozono, ni rayos UV. Pero sí protegemos las traídas de agua e incorporamos oxígeno para mayor calidad del agua. También estamos muy atentos a la cantidad de metales que lleva. La política danesa de aguas subterráneas se basa en la prevención y no en la purificación del agua, por eso queremos tener la fuente de agua más limpia posible, pero encontramos pesticidas en más de la mitad de nuestros pozos de agua potable. El 10% de ellos están por encima del criterio sanitario, cuando hace una década era solo el 2%. Tenemos miedo de que esos pozos se conviertan en irreversibles por eso, dentro del Plan Verde Nacional para los próximos 30 años (alineado con la normativa marco europea) tenemos el objetivo de plantar 250.000 hectáreas de bosques para que el agua esté más protegida. Los bosques purifican el agua y aplacan el CO2 emitido por la agricultura», explicó el experto danés.
Ler en FARO DE VIGO